Amante de la mala vida. Pude haber elegido ser otra; pero esta que hoy soy, es mi mejor versión... He aquí mi vertedero de basura mental.
jueves, 26 de noviembre de 2020
Viajes literarios
martes, 25 de agosto de 2020
Perdido y encontrado
Culpo al sobrecargo de quitarme la bolsa y meterla a los compartimientos donde yo sabía que la iba olvidar. Y esa es la razón por la que corro por la terminal buscando la oficina de reclamaciones de equipaje. No es la primera vez que se presenta esta situación; audífonos olvidados en hoteles, suéteres adornando sillas de restaurantes, generosas propinas con todo y cartera para taxistas, y un sinfín de artículos que ahora tienen otro dueño. En estos momentos, mi bolsa está a punto despegar y tengo que parar ese avión para recuperarla antes de tomar el siguiente vuelo.
Al fin he llegado a la oficina. Trato de recuperar el aliento. Cansada y con dificultad para hablar exijo que me atiendan. Describo detalladamente mi objeto perdido. Busco mi celular en mi bolsa, y me doy cuenta. La bolsa siempre ha estado conmigo. El señor de la oficina la observa y suelta su más fuerte carcajada. Se siente casi cruel, pero lo he comprendido: no solo pierdo cosas, también a veces pierdo la dignidad.
martes, 18 de agosto de 2020
Melomanía Crónica
El evento musical fue interrumpido varias veces durante el día: al subir al auto para ir con el dentista, al tratar de emparejar mi celular con el estéreo del auto para seguir con el ritmo de mi aflicción, al tener que contestar las preguntas de todos aquellos que no estaban invitados a mi festival personal de amargura. Quizá, el único invitado que tuve fue el dentista que durante la cita me ofreció poner mi música en su consultorio ¿Cómo podía decir que no?. En realidad es que todos hubieran estado invitados si se limitaran a solo escuchar y apreciar mi buen gusto.
Ya entrada la noche, en la casa de mis padres, me adueñe de su equipo de sonido. Seguía con la piel erizada provocada por los sonidos, las voces y las letras. Una vez más, el festival fue interrumpido al escuchar hablar a los no invitados. Tenían las voces de mi madre y mi esposo.
- Nomás vino a escuchar música su música deprimente. ¿Nos va hablar?
- Lo dudo. Lleva todo el día así, y ayer fue de reggaetón. ¿mañana?… no sé, tal vez se ponga el día punk.
martes, 11 de agosto de 2020
Ansiedad telefónica
Toda tranquilidad desapareció al escuchar la vibración que anunciaba la llegada de un mensaje. Avisaba el final de un día sereno. El mundo se detuvo y su corazón también. Antes de revisar ya sabia quien se comunicaba. Sintió una nausea que reventó en su garganta en forma de acido gástrico. Llego hasta la mesa donde se encontraba su celular. Se dio cuenta. Su error. No era él. No era una persona. Ni siquiera era un mensaje. Era el aviso de batería baja de un dispositivo al que ahora estaba encadenada. En su lugar, encontró solo decepción. Lo que realmente notificaba era la continuidad de incesantes y tortuosos días de inútil espera. Esclavizada y esperanzada.
