jueves, 29 de enero de 2026

Reik se oye tan bien

Y ya no quiero dejarla escapar
Si es que la puedo volver a encontrar
No quiero perderla, porque solo es ella
Inolvidable para mi corazón ❤️

Nadie me va a funar porque nadie me lee, así que puedo expresar lo que quiera, incluso aquello incorrecto y que quizá en algunos años sea insostenible, como el tema del alcohol.
Pero estoy aquí, en el aeropuerto, esperando mi vuelo, un poco tropical después de dos cervezas, y he llegado al estado ideal: ese que me mantiene segura, confiada y en una alegría suave y tranquila. Un poco fuera del mundo, sin prisas y con la mente en el presente.
Mis preocupaciones, por el momento, no existen. Incluso si pierdo el avión.
Nunca te satanizaré. No es tu culpa. Mientras mantengamos esos niveles bajos, nos llevamos muy bien y podemos estar juntos toda la vida. Gracias por embriagarme un poco y hacer todo más fácil. Gracias por esos breves momentos de paz.
Todo se ve mejor. Toda la música se oye mejor… aunque sea una canción toda choteada de Reik. Todo se siente good and green, diría Jamiroquai.
Right now, I’m the Space Cowgirl. 

martes, 27 de enero de 2026

Epica sobremesa

Vine a comer y estoy rodeada del tipo de personas que más detesto en el mundo: hombres medianamente importantes. Esos que se sientan con las piernas muy abiertas, que piden su orden sin mirar a los ojos al mesero, como si estuvieran interrumpiendo un asunto de gran relevancia.
Hombres con una seguridad en sí mismos gigantesca, que piensan que todo el vómito verbal que escupen merece ser escuchado y ovacionado. Escucho la conversación y saltan frases como: “es que para mí está claro: aporta o aparta”, “en el campo de batalla no te puedes parar a pensar”, “no debes mostrar miedo”…
No sé de dónde sale toda esa competitividad, eso de dividir al mundo entre ganadores y perdedores. Luego se ven a sí mismos como guerreros, tienen el poder de separarse y no ver al hombrecito que son y al hombre que creen ser. Son capaces de engañarse a sí mismos, pero lo peor es que consiguen que el sistema sostenga este engaño. Nadie nunca les contradice, nadie los calla. Nadie les dice que todas esas frasesillas baratas de autoayuda son una estupidez. Hasta dan ganas de preguntarles: ¿y ustedes qué son? ¿Gladiadores, vikingos, corsarios, conquistadores, hombres o payasos?

sábado, 27 de diciembre de 2025

Comodidad sospechosa

Chio gone wild!

No es buena idea mezclar una blusa strapless y alcohol.
No sé cuánto tiempo llevaba con la blusa abajo y yo platicando campantemente, sintiéndome demasiado cómoda… tan cómoda que hasta se sentía raro.
Y sí: la comodidad era porque mis chichis estaban al aire.
Me la subí inmediatamente y, oficialmente, solo mi esposo pudo verlas (espero…).
Eso sí: no me advirtió.
Solo vi esas miradas raras y mi cara automática de “aquí no pasó nada”.
Pero sí pasó. Pasó que no hay suficiente volumen para sostener esa blusa, y menos cuando decides no usar brasier.
¿Y cómo se podría terminar el año sin una aventura más de #SinSuerteChío, verdad?
Después de eso: blackout.
Borrachera.
Dignidad cuestionable.
Fin.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Yo no firme un contrato de felicidad perpetúa.

"¿Y dónde quedó ese botón que lleva a la felicidad? Luna de miel, rosa pastel, clichés y tonterías"

Platicaba con una de esas personas que acaban de egresar de la escuela, de esas que apuntan todo en una libretita para que nada se les olvide, porque todo lo quieren hacer muy bien. Luego me empiezo a aburrir de todo lo que me está diciendo… que está aprendiendo mucho, que le gusta muchísimo su trabajo, que a veces le toca quedarse trabajando hasta 10, 12… 40 horas extras diarias. Seguro jamás se ha planteado la pérdida de tiempo y energía que implica eso.
Lo peor es que me dice que disfruta sus días de oficina, la cultura de la empresa, los afterwork con los compañeros. No, no, no… lo peor es que ya hizo propia esa idea de “encuentra un trabajo que ames y nunca tendrás que trabajar en tu vida” (solo tendrás que vivir ahí).
Y es ahí cuando empiezo a visualizar su futuro.
Se va a casar, tendrá hijos, se va a comprar una casita a las afueras de la ciudad, en una zona “residencial”, con casa club. Algún fin de semana organizará una cena en su casa; irán sus amigos, que también tienen hijos y viven en estos fraccionamientos residenciales con casa club, quizá hasta vivan en el mismo lote.
Se va a sentir muy especial porque tiene el trabajo y la vida de sus sueños, esa vida en la que es inmensamente feliz. Y eso me provoca sentimientos encontrados: pena, una punzada de envidia… y unas ganas de meterle un chingazo.
También fui recién egresada. Y también vivo la vida “perfecta”: el residencial con alberca que nadie usa, un asador que se prende dos veces al año y una deuda a 20 años a la que le dicen “patrimonio”. Ah, y claro, la cena donde todos decimos “hay que vernos más seguido” sabiendo perfectamente que no va a pasar.
El trabajo y la vida perfecta no nos hacen felices: nos vuelven IN MA MA BLES.

martes, 2 de diciembre de 2025

Atrapados en Miguel Aleman

Todos los claxons estan diciendo ¡apúrale, muévete! Y sin embargo, todos estamos atrapados en el mismo lugar, todos con el mismo deseo de avanzar pero incapaces de hacerlo, porque nadie en su sano juicio puede pensar que de verdad su pitido sera el que cambie las cosas y consiga por fin avanzar y acabar con el tráfico. Ese pitido es el síntoma de que negamos nuestras limitaciones. Es un sonido de ira por el hecho de que quien pita no puedo obligar al mundo a que se mueva tan rápido como le gustaría. 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Chio against the machine

“Fuck you! I won’t do what you tell me.
Madafakaaaaaaaaaaaa!”

Moría de hambre, así que fui feliz al ver la máquina expendedora. Luego un poco menos feliz cuando vi que tenía casi nada: como seis productos diferentes, pero entre lo rescatable unos Doritos. Ya tenía mis monedas y billetes listos… pero las monedas no las aceptaba y los billetes, a menos que estuvieran perfectos, tampoco. Me dejó con una sola opción.

Afortunadamente, pensé, la “moderna” máquina acepta tarjetas de credito, débito, Apple Pay, NFC, QR codi, criptomonedas, retina scan, hasta la pulsera del festival del año pasado con saldo olvidado, entre otros.
Y fracasé.
Peleé unos 5 minutos con ella.

“¿Cómo es posible si la chica antes de mí sí sacó su snack?”
Lo peor: la estúpida máquina me hablaba en voz alta, frente a todos.

“Intente otra vez. No se realizó el cobro.”
Repitió en cada intento.

A lado mío, unos viejitos batallando con un celular que no dejaba de sonar, sin saber cómo contestarlo. El ringtone de Telcel a todo volumen "la maravilla de esa boca..." una y otra vez, el Uber preguntándoles su ubicación y ellos los más perdidos… se entiende, son viejitos.
Pero ¿esta humillación para mí? Yo, tan joven, tan millennial. Tan supuestamente tecnológica.

Obvio pude ir al Oxxo, pero eso habría confirmado mi derrota y no quería la doble humillación. Con hambre pero muy digna!

Testify, vending machine. Testify.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Mr Don Sheva

Tener un perro viejito es darnos cuenta de nuestra finitud, de que no son los años que acumulamos, sino momentos.
A Sheva le dolían sus huesitos y en sus últimos dias se volvía cada vez una responsabilidad mayor, a lo que tuvimos que ajustar nuestra vida alrededor de sus necesidades. 
Y yo que siempre he huido de las responsabilidades veo que tenía que aplazar cosas, nada de salidas improvisadas, cambiar planes, y no voy a mentir, cuesta abrazar esa etapa, porque aunque Sheva llenaba de amor, también nos limitaba, nos daba ternura, pero nos obligaba a frenar, nos daba su compañía pero nos recordaba que pronto se iría. 
Con el tiempo acepte esa realidad, hoy es realidad. Y esta bien, estuvo bien que mi vida estuvo anclada a él, que su amor me hizo hacer una pausa y que implicara cambiar mi normal vida diaria, porque al final Sheva viejito me enseñó que el presente es lo único que podemos habitar. Y en este presente ya no esta y me debo adaptar una vez mas.

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