…descubrió que su verdadera pasión es masticar.
No había pensado en una palanqueta desde… ¡desde nunca! Ni siquiera recuerda a qué saben. Siempre evitó esas madres porque los dulces tradicionales jamás fueron de su agrado. Mmm, pero ahora… el delicioso caramelo tostado, la sensación dura y áspera y ¡crac!… qué satisfacción.
Bastaba con ir al Oxxo para que también volteara a ver los cacahuates japoneses. Y unas semillitas o palomitas de esas que terminan bien incrustadas en las muelas y te rascan las encías. Y hasta el pan de la vitrina, pero uno que ya lleve tres días ahí, reseco y correoso… que no se doble. Un elote en palo…
Qué antojos tan desgraciados y tan… A la madre, yo nomás quería contar que le sacaron las muelas y ya voy en “duro, áspero y que no se doble”.
Mejor que coma gelatina.
