lunes, 27 de julio de 2026

Memorias de la rodilla

De todas las partes del cuerpo, la rodilla debería ser la más púdica. ¿Qué es una rodilla sino una articulación?

Y, sin embargo, muchas veces le ha parecido algo más. Basta con que el compañero de escuela lleve más de un minuto sobándola con la entrepierna mientras charla, quitado de la pena. Recuerda a uno que otro más que también le ha puesto la mano encima, como si fuera la palanca de cambios de un automóvil.

Nunca había sido consciente de tener una rodilla. No hasta que alguien decidió darle un uso para el que ella jamás había dado permiso.

lunes, 29 de junio de 2026

El castigo mas cruel

Se me ocurrió que, si se desease reducir a una persona a la nada, castigarle de manera absolutamente atroz, machacarle de tal forma que hasta el asesino más endurecido temblase de miedo ante la mera perspectiva, bastaría con dejarle muy claro que el trabajo que se le fuerza a realizar una y otra vez es inútil hasta el absurdo. Los trabajos forzados, tal y como se llevan a cabo en la actualidad, no suelen tener interés alguno para el convicto, pero al menos son útiles: hacer ladrillos, cavar zanjas, construir, etc.; todas estas ocupaciones tienen un significado y un propósito, e incluso hay veces en las que el prisioneronero se interesa por lo que hace y se esfuerza por mejorar su habilidad. Sin embargo, si se le obligase a verter agua o arena de un recipiente a otro una y otra vez, o a mover un montón de tierra de un sitio a otro sin parar, estoy convencido de que al cabo de pocos días el prisionero optaría por colgarse o por cometer mil crímenes castigados con pena capital, prefiriendo morir antes que seguir sufriendo semejante humillación, vergüenza y tortura.

Fiódor Dostoyevski, Memorias de la casa muerta

sábado, 13 de junio de 2026

Otra vez no hay duda


En junio de 2009 vi por primera vez a No Doubt. Diecisiete años después, los vuelvo a ver, y Gwen sigue igual de preciosa.


Hasta aquel primer concierto hice un post donde escribí que me hubiera encantado escuchar las canciones antiguas en vivo, y ahora, en este 2026, por fin pude escucharlas. Y aunque definitivamente esta vez fue más cansado verlos, la experiencia mejoró por mucho.

Un tour del recuerdo. La banda de Anaheim que se formó en 1987, en Las Vegas, en mi cumpleaños 42, con mis mejores amigos.

Con toda esa nostalgia noventera, volví a estar en la secundaria, viendo MTV en casa de mis amigos, viendo el video de Don't Speak y ese legendario vestido azul de Gwen.

De esos momentos en los que uno se siente agradecido de que la música siga presente como parte de la vida. Y con esas ganas imposibles de no haber escuchado nunca esa canción, solo para volver a escucharla por primera vez. De no haber visto ese video, para volver a enamorarme de Gwen otra vez.

martes, 5 de mayo de 2026

Talón de Aquiles

Me aferro a todo lo que puedo para intentar sostenerme, como si estuviera construyendo una muleta con pedazos de otras cosas. Porque la verdad es que ya no sé cómo estar de pie por mí misma.
Y todos tenemos una parte débil, una herida, algo que creemos que podemos dejar para después. Pensamos que todavía hay tiempo para arreglarlo. Y sí, al principio parece que lo hay. Pero la vida no se detiene. Poco a poco te va desgastando. Entonces empiezas a justificarte: ‘No estoy tan mal’, ‘después lo voy a resolver’, ‘cuando tenga el trabajo’, ‘cuando consiga el ascenso’, ‘cuando pague mis deudas’. Pero siempre aparece una nueva meta, una nueva presión, una nueva excusa.
Y sin darte cuenta, empiezas a relacionarte con los demás desde la necesidad o la conveniencia: ‘Si hago esto por alguien, tal vez después me ayude’. No porque quieras ser así, sino porque sientes que es la única manera de sobrevivir. Pero llega un momento en que por fin intentas respirar, detenerte y sostenerte por ti misma… y esa parte débil ya no aguanta. Se rompe. Caes. Y en la caída te aferras a todos los que tienes cerca.
Pero para entonces, quizá ya dejaste que ese patrón te consumiera. Lo que antes era solo un pensamiento pasajero se volvió tu forma de vivir

sábado, 21 de marzo de 2026

Los comunistas

“Don’t you wish you never met her?”

Tenía 14 años cuando me uní a los comunistas. Al principio, cuando llegó mi carta de bienvenida, me emocioné. Era el comienzo de una vida distinta, una transformación. No sabía bien qué me esperaba, pero tampoco había demasiados comentarios al respecto. Ahora que lo pienso, no había comentarios en general: ser parte del ejército rojo era algo secreto, y ni entre los propios miembros se hablaba del tema, salvo en casos de emergencia.
Pronto descubrí que esas misiones mensuales eran, y siguen siendo, realmente difíciles: casi siempre incómodas, muchas veces dolorosas. Es difícil guardar el secreto del comunismo y al mismo tiempo llevar una vida normal, sobre todo cuando el rojo aparece sin aviso, atraviesa tu ropa y se delata frente a los demás, especialmente frente a quienes no están afiliados al partido.
Entonces llega el rechazo, la incomodidad ajena, las burlas. Y eso sin contar atrocidades aún peores en lugares donde el comunismo es prácticamente ilegal. En lo personal, suelo cuestionar con fuerza al partido, pero una vez que naces dentro de él no puedes renunciar; solo te queda esperar la jubilación, cuando por fin seas libre de envejecer sin ideologías impuestas.
Esta misión, la de este mes y la pasada, ha sido especialmente dura. Ha interrumpido mi vida normal, y ha sido difícil ocultar mi afiliación al partido, aunque el mundo a mi alrededor intuya de qué se trata. Quizá no quieran saber de estas misiones. Tal vez quienes no son miembros prefieren dar la espalda al hecho de que los comunistas resistimos más de lo que aparentamos.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Beto anexado

Más vale cholo que mal acompañado

Don Beto… y eso ya es mucho respeto llamarlo así… se echó una gritadera que se escuchaba hasta afuera del anexo: “¡Lalo! ¡Me están dando un baje! ¡Me quieren volar la cartera! ¡Hazme paro, malagradecido! ¿Por qué no me ayudas, cabrón?”

Y el “malagradecido” de Lalo lo escuchaba desde afuera. Con culpa… sí. Pero no había muchas opciones. Porque si no lo anexaba él, los del barrio lo iban a hacer a su manera.
“Tu jefe ya robó a varios. A tres vecinos, y hasta la tienda de la esquina. Y aparte, no se queda callado el muy vergas, a todos les anda mentando la madre. No le hemos hecho nada porque tú eres compa, Lalo, pero ya estuvo. O lo apaciguas o lo apaciguamos nosotros.”

A Lalo no le quedó de otra. Antes de que los muchachos se le adelantaran, le tocó hacerlo él. Sabía que tenían razón, y se merecía el anexo: “muy cholo, muy verguero, pero pinche viejillo cagado. Nomás buscando grilla y sin que nadie le haga nada”.

Entre los gritos de Beto, Lalo pidió que le quitaran la cartera. Aunque, conociendo a la gente del anexo, les dijo que podían quedarse con el dinero, pero que le entregaran su identificación, su tarjeta del Bienestar y su green card. Porque muy jodido, muy ratero… pero muy gringo y con pensión.

Lalo pensaba en los momentos previos en que le dijo a su padre que iban a ver un perro, uno bueno, uno de pelea, porque nada como algún asunto medio criminalístico para convencerlo de que lo acompañara y podérselo llevar. Y funcionó. Se fue sin preguntar mucho. Al llegar al anexo, que era de esas casas tipo AA… le dijo que entrara primero, y fue ahí donde lo agarraron… y todavía un rato siguió escuchando sus gritos y súplicas de que lo sacara de ahí. Pero una vez conseguidos los documentos, y antes de arrepentirse, se largó del lugar.

Al menos Don vergas ya estaba más seguro ahí. Y los vecinos también. Ya nadie tenía que aguantar sus insultos, ni andar cuidando sus pertenencias.

Pasado el tiempo, a Lalo le empezó a parecer buena idea sacarlo de ahí. Como que ya había aprendido. Pero Beto no. Beto seguía sentido. Así que mejor se fue al chuco. Donde ahora vive en un albergue: con techo, comida, servicio tipo hotel… y sin trabajar. Punto para el albergue.

Su pensión gringa y la del Bienestar, que podría invertir en un depa, están destinadas a una mujer que, en palabras de Lalo: “pinche vieja lo tiene enamorado, tanto que le pone unos putazos y mi papá se deja… ni de pedo se la hace”. Obvio no es la madre de Lalo… es la madrina. Mamadrina, diría él.

Y así, sin hacer mucho ruido, el mismo que no se podía controlar en el barrio, encontró cómo vivir sin que nadie lo moleste.
Ni Diógenes.

miércoles, 4 de marzo de 2026

The kids are right


"I wish that I could be like the cool kids"

Estos son unos primos que, en realidad, eran como mis hermanos. En aquellos años en que yo no tenía hermanos, ellos ocuparon ese lugar en mi vida. Éramos muy unidos. Compartíamos juegos, bromas y platicabamos sobre cualquier cosa. Eran los mejores primos que podría tener.
Con el tiempo cambié de ciudad, pero seguíamos viéndonos en los veranos y a veces ellos también nos visitaban. Esos encuentros eran especiales, como si el tiempo no hubiera pasado. Crecimos y todavía compartimos parte de nuestra adolescencia.
Pero luego llegaron los amores, las nuevas etapas, y poco a poco nos fuimos distanciando. Sin darnos cuenta, empezamos a restarle importancia a esa relación que antes era tan genial, y ya nada volvió a ser igual.
A veces los extraño. Extraño hablar de cualquier cosa, las bromas, las ocurrencias, esa complicidad tan simple que teníamos. Extraño ser especial para ellos, y ellos para mi.
Y aunque sé que las personas cambian y que la vida nos lleva por caminos distintos, a veces también extraño volver a ser un poco niña… y regresar, aunque sea por un momento, a esos tiempos en los que éramos como hermanos.

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