viernes, 13 de febrero de 2026

Ximena


Estos días han sido de funerales, y cuando eso pasa, las familias enteras se reúnen, y eso es bonito, y esta bien. Entre lo desafortunado qué es perder a un ser querido, en estos eventos aparecen nuevas personas. Para mi fue conocer otra vez a Ximena. Esta vez ya era una niña de 8 años. Y cuando nos vimos hicimos clic. Entre tanto adulto hablando, rosarios y festines infinitos de comida, yo me fui a jugar con ella. Le dije que soy su prima, que estoy tan vieja que tengo mas de 40 años, pero que todavía me da miedo la oscuridad. 
El segundo día del evento fúnebre la volví a ver. Otra vez platicamos, contamos chistes y jugamos, pero había cierta incomodidad alrededor... como si pensaran que yo estaba a fuerzas con ella, porque sus padres no le prestaban atención. Después una prima asumió que yo la estaba pasando tan mal con Ximena que necesitaba urgentemente un rescate y a pesar de que les dije que no, que si la estaba pasando bien, de lejos ella y otra prima cuchicheaban sobre la situación, les parecía muy gracioso que yo no pudiera "deshacerme" de ella. PERO NO ESTABA PIDIENDO RESCATE.
Se acercó mi prima, como una salvadora, y me dijo: es tan chistoso que decidiste no tener hijos para no tener que lidiar con niños, y ahora tienes que aguantar a Ximena. Su siguiente acción fue ir con mi tío, el papá de Ximena para que hiciera algo al respecto. Y habló por mi. Le dijo a la niña que ya me dejara en paz, que yo no quería estar con ella, que me estaba invadiendo. Ximena me vio con su corazoncito roto y de despidió de mi. Me dolió. No se vale lastimar a un niño asi. Inmediatamente la volví a llamar. Le dije que su papá no tenía razón, que yo estaba a gusto con ella. Me abrazo y lloro.
Después volvimos a jugar porque eso hacen los niños, tiene el corazón abierto para perdonar Inmediatamente. 
Es raro pensar que una decisión tan personal como la de no ser madre, se confunda con antipatía, como si los niños y la familias me incomodaran y que no maternal significará no saber cuidar.
Y es cierto que no soy "we are the World, we are the children" no me derrito por todos los niños, pero definitivamente no es la razón por la cual no tengo hijos, es mas complejo que eso.
Quizá me lo tome muy personal pero realmente dolió, me dolió lo q sintió Ximena y que un adulto le explicara algo que no es verdad, desde una idea de mi y no desde la realidad. Y que la hieran, y que la hicieran llorar.
Decidí quedarme con ella y ojalá recuerde que no todos los adultos tenemos el mundo cerrado para ella. Que podemos escucharla, convivir y acompañarnos bien. Eso debe ser suficiente. 

jueves, 29 de enero de 2026

Reik se oye tan bien

Y ya no quiero dejarla escapar
Si es que la puedo volver a encontrar
No quiero perderla, porque solo es ella
Inolvidable para mi corazón ❤️

Nadie me va a funar porque nadie me lee, así que puedo expresar lo que quiera, incluso aquello incorrecto y que quizá en algunos años sea insostenible, como el tema del alcohol.
Pero estoy aquí, en el aeropuerto, esperando mi vuelo, un poco tropical después de dos cervezas, y he llegado al estado ideal: ese que me mantiene segura, confiada y en una alegría suave y tranquila. Un poco fuera del mundo, sin prisas y con la mente en el presente.
Mis preocupaciones, por el momento, no existen. Incluso si pierdo el avión.
Nunca te satanizaré. No es tu culpa. Mientras mantengamos esos niveles bajos, nos llevamos muy bien y podemos estar juntos toda la vida. Gracias por embriagarme un poco y hacer todo más fácil. Gracias por esos breves momentos de paz.
Todo se ve mejor. Toda la música se oye mejor… aunque sea una canción toda choteada de Reik. Todo se siente good and green, diría Jamiroquai.
Right now, I’m the Space Cowgirl. 

martes, 27 de enero de 2026

Epica sobremesa

Vine a comer y estoy rodeada del tipo de personas que más detesto en el mundo: hombres medianamente importantes. Esos que se sientan con las piernas muy abiertas, que piden su orden sin mirar a los ojos al mesero, como si estuvieran interrumpiendo un asunto de gran relevancia.
Hombres con una seguridad en sí mismos gigantesca, que piensan que todo el vómito verbal que escupen merece ser escuchado y ovacionado. Escucho la conversación y saltan frases como: “es que para mí está claro: aporta o aparta”, “en el campo de batalla no te puedes parar a pensar”, “no debes mostrar miedo”…
No sé de dónde sale toda esa competitividad, eso de dividir al mundo entre ganadores y perdedores. Luego se ven a sí mismos como guerreros, tienen el poder de separarse y no ver al hombrecito que son y al hombre que creen ser. Son capaces de engañarse a sí mismos, pero lo peor es que consiguen que el sistema sostenga este engaño. Nadie nunca les contradice, nadie los calla. Nadie les dice que todas esas frasesillas baratas de autoayuda son una estupidez. Hasta dan ganas de preguntarles: ¿y ustedes qué son? ¿Gladiadores, vikingos, corsarios, conquistadores, hombres o payasos?

sábado, 27 de diciembre de 2025

Comodidad sospechosa

Chio gone wild!

No es buena idea mezclar una blusa strapless y alcohol.
No sé cuánto tiempo llevaba con la blusa abajo y yo platicando campantemente, sintiéndome demasiado cómoda… tan cómoda que hasta se sentía raro.
Y sí: la comodidad era porque mis chichis estaban al aire.
Me la subí inmediatamente y, oficialmente, solo mi esposo pudo verlas (espero…).
Eso sí: no me advirtió.
Solo vi esas miradas raras y mi cara automática de “aquí no pasó nada”.
Pero sí pasó. Pasó que no hay suficiente volumen para sostener esa blusa, y menos cuando decides no usar brasier.
¿Y cómo se podría terminar el año sin una aventura más de #SinSuerteChío, verdad?
Después de eso: blackout.
Borrachera.
Dignidad cuestionable.
Fin.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Yo no firme un contrato de felicidad perpetúa.

"¿Y dónde quedó ese botón que lleva a la felicidad? Luna de miel, rosa pastel, clichés y tonterías"

Platicaba con una de esas personas que acaban de egresar de la escuela, de esas que apuntan todo en una libretita para que nada se les olvide, porque todo lo quieren hacer muy bien. Luego me empiezo a aburrir de todo lo que me está diciendo… que está aprendiendo mucho, que le gusta muchísimo su trabajo, que a veces le toca quedarse trabajando hasta 10, 12… 40 horas extras diarias. Seguro jamás se ha planteado la pérdida de tiempo y energía que implica eso.
Lo peor es que me dice que disfruta sus días de oficina, la cultura de la empresa, los afterwork con los compañeros. No, no, no… lo peor es que ya hizo propia esa idea de “encuentra un trabajo que ames y nunca tendrás que trabajar en tu vida” (solo tendrás que vivir ahí).
Y es ahí cuando empiezo a visualizar su futuro.
Se va a casar, tendrá hijos, se va a comprar una casita a las afueras de la ciudad, en una zona “residencial”, con casa club. Algún fin de semana organizará una cena en su casa; irán sus amigos, que también tienen hijos y viven en estos fraccionamientos residenciales con casa club, quizá hasta vivan en el mismo lote.
Se va a sentir muy especial porque tiene el trabajo y la vida de sus sueños, esa vida en la que es inmensamente feliz. Y eso me provoca sentimientos encontrados: pena, una punzada de envidia… y unas ganas de meterle un chingazo.
También fui recién egresada. Y también vivo la vida “perfecta”: el residencial con alberca que nadie usa, un asador que se prende dos veces al año y una deuda a 20 años a la que le dicen “patrimonio”. Ah, y claro, la cena donde todos decimos “hay que vernos más seguido” sabiendo perfectamente que no va a pasar.
El trabajo y la vida perfecta no nos hacen felices: nos vuelven IN MA MA BLES.

martes, 2 de diciembre de 2025

Atrapados en Miguel Aleman

Todos los claxons estan diciendo ¡apúrale, muévete! Y sin embargo, todos estamos atrapados en el mismo lugar, todos con el mismo deseo de avanzar pero incapaces de hacerlo, porque nadie en su sano juicio puede pensar que de verdad su pitido sera el que cambie las cosas y consiga por fin avanzar y acabar con el tráfico. Ese pitido es el síntoma de que negamos nuestras limitaciones. Es un sonido de ira por el hecho de que quien pita no puedo obligar al mundo a que se mueva tan rápido como le gustaría. 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Chio against the machine

“Fuck you! I won’t do what you tell me.
Madafakaaaaaaaaaaaa!”

Moría de hambre, así que fui feliz al ver la máquina expendedora. Luego un poco menos feliz cuando vi que tenía casi nada: como seis productos diferentes, pero entre lo rescatable unos Doritos. Ya tenía mis monedas y billetes listos… pero las monedas no las aceptaba y los billetes, a menos que estuvieran perfectos, tampoco. Me dejó con una sola opción.

Afortunadamente, pensé, la “moderna” máquina acepta tarjetas de credito, débito, Apple Pay, NFC, QR codi, criptomonedas, retina scan, hasta la pulsera del festival del año pasado con saldo olvidado, entre otros.
Y fracasé.
Peleé unos 5 minutos con ella.

“¿Cómo es posible si la chica antes de mí sí sacó su snack?”
Lo peor: la estúpida máquina me hablaba en voz alta, frente a todos.

“Intente otra vez. No se realizó el cobro.”
Repitió en cada intento.

A lado mío, unos viejitos batallando con un celular que no dejaba de sonar, sin saber cómo contestarlo. El ringtone de Telcel a todo volumen "la maravilla de esa boca..." una y otra vez, el Uber preguntándoles su ubicación y ellos los más perdidos… se entiende, son viejitos.
Pero ¿esta humillación para mí? Yo, tan joven, tan millennial. Tan supuestamente tecnológica.

Obvio pude ir al Oxxo, pero eso habría confirmado mi derrota y no quería la doble humillación. Con hambre pero muy digna!

Testify, vending machine. Testify.

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