jueves, 26 de noviembre de 2020

Viajes literarios

Cuando conocí a Ricardo, él estaba en Perú. De todos los lugares que me describió, dónde tuvo sus aventuras con la niña mala, este, es el que más recuerdo. Y justo hoy, en mi viaje a Edomex, platicaba con mi cliente sobre su reciente viaje, que casualmente fue en Perú. Me dijo que había estado en Lima -Bueno, cerca de Lima. Un lugar que se llama Miraflores-. Con emoción confirmé preguntándole -¿Miraflores? ¡Que maravilla!- y entonces, le describí ese barrio situado frente al mar, los malecones que controlan las olas agresivas, los surfistas que aprovechan desde muy temprano el agitado mar, el Barrio Alegre, los Baños de Miraflores, y el lenguaje miraflorino, o general de los peruanos, con sus huachaferias y pichuriadas. Al final, preguntó si conocía por alla, -alguna vez lo leí- le dije, pero lo que pensé fué: si conozco un poco, un día de verano allá por los años 50s, Ricardito me llevó. En aquel entonces fue Perez Prado y su orquesta a animar los bailes de Lima. No se lo dije. Esos viajes literarios te darán conversaciones, pero terminarás siendo un mamador.

viernes, 18 de septiembre de 2020

¡TENEMOS UN 3312!

I'm too hot... hot damn! call the police and the fireman.

La otra vez fui a Smart, con mi tapabocas y desinfectada. A diferencia de otros súperes, en este, había un termómetro pegado en una de las puertas. Toda pretenciosa, queria mostrar mi "indiscutible" educación sobre el tema de que los rayos infrarrojos del termómetro NO te leen la mente, asi que con seguridad acerque mi frente para la toma de lectura. Una alarma se activó ya que el dispositivo marcaba 37.7 de temperatura. Detuve el tráfico de gente, la alarma duro como 3 minutos, que para mí fue como una hora, y se puso en evidencia que estaba bien infectada del coronabicho. Le explique al guardia que quizá era porque mi carro estaba muy caliente, aun asi, acepte el no poder entrar al establecimiento. Pero luego me dice -intentélo otra vez, es que se toma del brazo- y pues ya, al tomar de nuevo la lectura en otra área de mi cuerpo, mi temperatura fue de 34 grados y asi pude ingresar. Ahora tenía hipotermia, nada importante comparado con el COVID... y bueno, con la evidente falta de calibración del termómetro. 


martes, 25 de agosto de 2020

Perdido y encontrado

Culpo al sobrecargo de quitarme la bolsa y meterla a los compartimientos donde yo sabía que la iba olvidar. Y esa es la razón por la que corro por la terminal buscando la oficina de reclamaciones de equipaje. No es la primera vez que se presenta esta situación; audífonos olvidados en hoteles, suéteres adornando sillas de restaurantes, generosas propinas con todo y cartera para taxistas, y un sinfín de artículos que ahora tienen otro dueño. En estos momentos, mi bolsa está a punto despegar y tengo que parar ese avión para recuperarla antes de tomar el siguiente vuelo.

Al fin he llegado a la oficina. Trato de recuperar el aliento. Cansada y con dificultad para hablar exijo que me atiendan. Describo detalladamente mi objeto perdido. Busco mi celular en mi bolsa, y me doy cuenta. La bolsa siempre ha estado conmigo. El señor de la oficina la observa y suelta su más fuerte carcajada. Se siente casi cruel, pero lo he comprendido: no solo pierdo cosas, también a veces pierdo la dignidad.

martes, 18 de agosto de 2020

Melomanía Crónica

Escuchaba ese playlist que tenía un poco abandonado. Uno que había hecho exclusivamente para sumergirme en el contenido musical de “People ain’t no Good” de Nick Cave, y así, ahogar toda pena. Puedo jurar que todas las canciones de la lista hablaban de mí. En ese festival de infinita tristeza yo era el único espectador. Todas mis bandas y cantantes favoritos actuaban solo para mí, transportándome a una experiencia agridulce.

El evento musical fue interrumpido varias veces durante el día: al subir al auto para ir con el dentista, al tratar de emparejar mi celular con el estéreo del auto para seguir con el ritmo de mi aflicción, al tener que contestar las preguntas de todos aquellos que no estaban invitados a mi festival personal de amargura. Quizá, el único invitado que tuve fue el dentista que durante la cita me ofreció poner mi música en su consultorio ¿Cómo podía decir que no?. En realidad es que todos hubieran estado invitados si se limitaran a solo escuchar y apreciar mi buen gusto. 

Ya entrada la noche, en la casa de mis padres, me adueñe de su equipo de sonido. Seguía con la piel erizada provocada por los sonidos, las voces y las letras. Una vez más, el festival fue interrumpido al escuchar hablar a los no invitados. Tenían las voces de mi madre y mi esposo. 
- Nomás vino a escuchar música su música deprimente. ¿Nos va hablar? 
- Lo dudo. Lleva todo el día así, y ayer fue de reggaetón. ¿mañana?… no sé, tal vez se ponga el día punk.

martes, 11 de agosto de 2020

Ansiedad telefónica

Toda tranquilidad desapareció al escuchar la vibración que anunciaba la llegada de un mensaje. Avisaba el final de un día sereno. El mundo se detuvo y su corazón también. Antes de revisar ya sabia quien se comunicaba. Sintió una nausea que reventó en su garganta en forma de acido gástrico. Llego hasta la mesa donde se encontraba su celular. Se dio cuenta. Su error. No era él. No era una persona. Ni siquiera era un mensaje. Era el aviso de batería baja de un dispositivo al que ahora estaba encadenada. En su lugar, encontró solo decepción. Lo que realmente notificaba era la continuidad de incesantes y tortuosos días de inútil espera. Esclavizada y esperanzada.

viernes, 24 de julio de 2020

En un mundo heteropatriarcal y blanco...

La verdad, es que la crían a uno mojigata. La verdad, le inculcan a uno la sumisión y el servilismo. La verdad, la educan a uno para ser madre... y así muere uno insatisfecha, invisible y muda, y todavía a una le parece bien.

sábado, 20 de junio de 2020

100 dias exactamente iguales, 27 diferentes atributos... y solo 7 te gustan.

"oh don’t get out! I can't see the sunshine, I'll be waiting for you, baby”

100 días de no haber perdido nada (solo la cordura), de pensamientos mundanos, de negación, de "y ahora que hago?", de “al menos la casa está limpia y ordenada”, de odio desmesurado al coronabicho, de estar hasta la madre con el encierro… hoy se cumplen 100 días de cuarentena.

Y pensando en aquellos días… creo que no los use tan bien, no logre dominar ese idioma anglosajón, no me regale días para dedicarlos a mí misma y consentirme, no hice todo el ejercicio del que siempre me quejo que no hago porque no tengo tiempo, pues porque prácticamente los ocupe en: 

  1. Comer como si no hubiera un mañana (pero mejore mis pobres habilidades culinarias)
  2. Odiar de sobremanera el PUTO encierro! (pero sigo respetando la cuarentena)
  3. Envidiar a los despreciables ciudadanos que siguen con su vida normal, y a todos mis conocidos, amigos o familiares que SI estan ocupados todo el tiempo. (pero al menos tuve el tiempo para reírme con mis podcast favoritos)
  4. Comprar idioteces por internet porque estoy aburrida y TODO lo quiero.
  5. Pensar más que trabajar, ejercitarme, cocinar, limpiar, moverme… (pero eficazmente dejar de pensar para dormir como bebe)
  6. Sentirme como la señora Fletcher todo el tiempo (lust for life!)
  7. Mirar a todos desde arriba porque TODOS tienen pésimos gustos musicales (Bueno, eso siempre)
100 días pasaron y el You Only Live Once, perdió sentido.

Seguidores

Powered By Blogger