Ayer lo vi, y le presumía que me había estacionado en un lugar de paga, apenas encontrando espacio en el último piso. Creía que había equilibrado mi suerte con la suya entre una buena cena, shots gratis y un aparcamiento asegurado. Sin embargo, cuando fui a buscar mi auto, el estacionamiento estaba cerrado porque no presté atención al horario. Tuve que dejarlo allí toda la noche y pagar una tarifa enorme. Afortunadamente, #ConsuerteRoberto había dejado su auto fuera del estacionamiento y pudo llevarme a casa. Su amabilidad se extendió hasta el día siguiente por la mañana, cuando me recogió temprano para recuperar mi carro y evitar más tarifas.
Roberto sigue siendo afortunado al contar conmigo entre sus amigos, pues además de compartir mis desventuras que lo hacen reír (porque es buen público), hoy le presenté el mejor Tiny Desk de la historia: el de Catriel y Paco Amoroso. Juntos disfrutamos de las aventuras de sin suerte Chío en vivo, y reafirmamos que, la verdadera suerte reside en las buenas amistades.
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